lunes, 30 de julio de 2012

Disfrutando de Liébana (Primera parte: Vega de Liébana)

Liébana es una de las comarcas con más tradición de Cantabria. Está situada en la parte oeste de la región, lindando con otras 3 provincias: Asturias, León y Palencia. Su principal atracción, además de la mística que envuelve a la zona, son los Picos de Europa, sin duda una de las zonas más bonitas de la Península Ibérica.

Vista de la comarca lebaniega

Liébana engloba varios municipios, pero en este caso nos centraremos en 3: Vega de Liébana, Potes y Tresviso; y hablaremos un poco de ellos, rutas interesantes, sitios dónde alojarse y, por supuesto, dónde comer y beber.

Empecemos por Vega de Liébana:

Es un municipio con muy pocos habitantes (algo más de 900), por lo tanto es lógico que esté formado por pueblos muy pequeños y de escasa población, lo que le da un encanto especial a la zona. Nos centraemos, de momento, en La Vega, su capital. Si te quieres quedar de acampada, dispone de un camping que está bastante bien, económico y con lo básico para "sobrevivir", El Molino. En el pueblo hay una piscina municipal en la que te puedes bañar por 1€, lo cuál puede ser una buena opción en días calurosos de verano. Este pequeño pueblo está ubicado a escasos 8 kilómetros de Potes, así que si vas a ir a menudo allí es mejor que te mentalices de que tienes que coger el coche. No obstante, disponen de un servicio de taxis que está bastante bien y a cualquier hora (por si sales de fiesta) y el viaje desde el camping a Potes y viceversa son 9€ durante el día y 12€ si es a "altas horas" de la noche.

En el pueblo hay 2 lugares para comer, el Mesón La Vega y Casa Yoli. El segundo lugar es más de raciones mientras que el primero tiene menú del día. Sin embargo sólo os hablaré de los desayunos en ambos sitios, ya que fue lo único que probé.

En el Mesón La Vega, directamente le dijimos al dueño que nos pusiera algo para desayunar, sin especificar más que el tipo de cafés que queríamos tomar. Nos sacó unas tostadas de pan (nada de pan de molde) con mantequilla y mermelada, y un bizcocho casero que estaba "de muerte". Un pequeño fallo que vimos fue la ausencia de tortilla de patata, clásico desayuno de bar español, aunque también es entendible dado que a la hora del desayuno el tránsito por la zona es mínimo. En general bastante bien, además el precio no era nada caro, de nota: un 7.25*.

Buen desayuno, tostadas y bizcocho riquísimos.
Pasemos al desayuno en Casa Yoli. No redesayuné (aunque podría haberlo hecho...), si no que os hablo del día siguiente. Hicimos la misma jugada, le preguntamos a la dueña que qué nos podía hacer para desayunar. Nos indicó que había algo de bollería, sandwiches y que nos podía hacer unas patatas fritas con algo también si nos veíamos fuertes. Imaginad lo que pedí... sí, patatas con huevos y chorizo, el desayuno de los campeones. El resto pidió otras cosas, como tostadas con mermelada y mantequilla y sandwiches mixtos. No sé si sería la mística del lugar o qué, pero a mí personalmente me encantó. A otros de mis compañeros de viaje, no tanto. La nota media quedó en un 6.5**.

Unos buenos huevos con chorizo para reponer energías.
Se acabó el comer en La Vega, toca hacer un poco de ejercicio, vamos a ascender el Pico Jano. Para ello hemos de dirigirnos a Dobarganes, y comenzar allí la ascensión. Nos espera una ruta de unos 4,5 kilómetros, no demasiado dura, aunque tiene algún tramo que te puede llegar a cansar si no tienes una mínima preparación física. En teoría se tardan unas 2 horas y media o incluso 3 horas si llevas buen ritmo, aunque, evidentemente si vas tranquilo y paras en la cima para disfrutar de las vistas de un buen bocadillo, la tardanza aumenta. Hay un desnivel total de 600 metros y yo diría que la dificultad, para alguien no experto, es media-baja.

Comienza la ascensión al Pico Jano

La primera parte del tramo es una zona bastante boscosa, rodeada de vegetación, incluidos varios tipos de setas y hongos que llaman bastante la atención. Pronto llegaremos a un estanque artificial, lugar perfecto para  realizar la primera parada corta, hidratarse un poco y disfrutar de las vistas.

El estanque artificial

Continúan las zonas boscosas, aunque de vez en cuando nos encontramos con algún abrevadero e incluso con un antiguo castro, que, sinceramente, no es nada del otro mundo, aunque, ya que estás allí, desvíate unos pocos metros y ve a verlo.

Disfrutando del paseo

El camino va alternando desde el típico sendero a pistas para que puedan pasar los 4x4. Poco a poco la zona boscosa va dejando paso a los helechos a medida que vamos ascendiendo, y las vistas se van tornando cada vez más espectaculares. El último tramo antes de llegar a la cima discurre a través de una pista para vehículos y con vegetación cada vez menos frondosa.

Los helechos empiezan a predominar en el paisaje

Una vez en la cima podemos disfrutar de las espectaculares vistas que nos aporta el Pico Jano y del merecido bocadillo que llevamos en la mochila.

Tras el ascenso, a disfrutar de las vistas

La primera parte del descenso es, para mí, lo más bonito de la ruta, ya que las vistas a ambos lados del sendero son brutales. Además los tramos son más ligeros que los de subida. Sin embargo, después de 45 minutos (o algo más) caminando, el recorrido no es demasiado preciosista.

El descenso, lo mejor de la ruta

Ahora vamos a llegar a un punto que, para nosotros, fue crítico. A la altura del pueblo de Toranzo, ya llegando a Dobarganes (recordemos que la ruta es circular) hay una pequeña bifurcación que no está debidamente señalizada. Cuando llegas a dicha bifurcación dónde hay un pequeño depósito de agua tienes 2 opciones, seguir recto o bajar al pueblo. Claro, si no estás "al loro" puedes pensar que ya has llegado a Dobarganes, pero no, es Toranzo, un pueblo que está relativamente cerca, pero que si te equivocas y bajas, el sobreesfuerzo que hay que realizar para ir al destino correcto puede acusarse bastante.

Como ya supondréis, tomamos la decisión equivocada y bajamos al pueblo (realmente se parecen bastante). Cuando nos dimos cuenta de nuestra equivocación, preguntamos a unas paisanas que por allí se encontraban y nos dieron 2 opciones, volver a la senda y tirar por el otro camino de la bifurcación o "tirar praos arriba hasta llegar a la cima y ver Dobarganes, no tiene pérdida". Ya que antes nos habíamos equivocado, ¿por qué no tropezar de nuevo con la misma piedra? Hicimos caso a la señora y decidimos atravesar una serie de campos que tenían un desnivel bastante serio, hasta llegar a la cima de la montaña que allí ese encontraba. Cierto, desde arriba se divisaba Dobarganes, pero estaba a una distancia considerable aún, unos 45 o 50 minutos más.

No os podría dar las indicaciones exactas, ya que tiramos un poco de "instinto" y al cabo de un rato regresamos a la ruta oficial, que bordeaba la montaña por el otro lado.

Poco más hay que decir de la ruta. Resumiendo: dificultad media-baja si no estás muy preparado, vistas espectaculares desde el Pico Jano y el comienzo del descenso también es impresionante.

Acabamos ya con Vega de Liébana, y en próximos post hablaremos de Potes y Tresviso, ¡espero que os haya resultado útil!



*Nota basada en la puntuación de 4 personas.
**Nota basada en la puntuación de 9 personas.

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