domingo, 5 de agosto de 2012

Disfrutando de Liébana (Segunda Parte: Potes)

Hace unos días hablábamos de Vega de Liébana, un municipio con un encanto especial, con la naturaleza como principal atractivo y con unas rutas sensacionales para pasar un buen rato rodeado de sus paisajes.

Hoy vamos a cambiar un poco el "chip". Nos trasladamos a Potes, pero no a los sitios culturales, ni a sus interesantes rutas, no, vamos a hablar de la noche lebaniega en este pueblo tan cántabro.

La noche en Potes:

Hay varios restaurantes, de muchos tipos, pero creo que la gran estrella del lugar, sin ninguna duda es Casa Cayo. Ideal para tomarse unos vinos o cervezas acompañados de unas generosas y sabrosas raciones, a buen precio y con un servicio espectacular.

Entrada a Casa Cayo
Puedes optar por comer en la barra o entrar al restaurante, nosotros elegimos la primera opción. Hay cañero de Estrella de Galicia, detalle que los cerveceros seguro agradecen, y el Ribera del Duero que pedimos también estaba muy bueno. Además, el camarero, amable y profesional donde los haya, nos iba sacando botellas sin pedirlas, según se iban acabando, y no te cobraba por unidad, si no por la cantidad final que bebieras, es decir, si la última botella que pides la dejas a medias, no te la cobra entera, como en la mayoría de los sitios.

Tras haber pedido las bebidas nos dispusimos a elegir raciones. Había una gran variedad, pero de entre todas las cosas que figuraban en la carta nos decantamos por 3 principalmente: la morcilla, las croquetas caseras y, por supuesto, la especialidad de la casa, los cayos.

Los cayos, la especialidad de la casa, brutales.
La cantidad de comida, en función del número de raciones era desmesurada. Éramos 9 personas y pedimos: 2 raciones de morcilla, 2 raciones de croquetas y 1 de cayos, y diré que nuestro hambre quedó más que saciado. Además, es de agradecer que las raciones van acompañadas de pimientos y patatas, además de pan, que no te cobran aparte como en la mayoría de los sitios.

La ración de morcilla, excelente.
La verdad es que perdí la cuenta de lo que bebimos, pero creedme que tampoco nos quedamos con sed, ni mucho menos.

En total, 5 raciones contundentes, bebida en abundancia, para 9 personas: 88 €. Bueno, bonito y barato. Nota media: 8.4*

Os recomiendo pediros un gin tonic, ahora que están tan de moda, uno de los camareros (que por cierto, son todos muy pros) los prepara de una forma impresionante, jamás he visto a nadie hacerlo así. Enebro, pétalos de rosa, cambiando el vaso, perfumando la copa que olía todo el bar a limón... brutal.

Seguimos la noche, ya con la panza llena, a tomar unos copazos. 2 sitios fundamentales: La Sidrería y la Whiskeria.

En la Sidrería, donde se pueden también pedir raciones vegetarianas, es fundamental tomarse una copa en condiciones, a buen precio además y con muy buen trato. La música del local está bastante bien, alterna el reggae con música alternativa (0 comercial) y además la decoración está muy bien.

La Sidrería, en Potes

Después de estar allí un rato fuimos a la Whiskería. Buenas copas y buen rock, pero lo más llamativo es la ubicación. Se encuentra al lado del río, y en su terraza puedes disfrutar de una copa con el relajante sonido del río de fondo.

En definitiva, la noche de Potes muy interesante, sobre todo en verano, cuando el clima es bastante afable. Quizás no había demasiado "ambiente", pero muchas veces ésto es de agradecer, ya que éso mismo implica la ausencia de "indeseables" y creo que sabéis perfectamente a lo que me refiero.

*Puntuación basada en la nota de 9 personas

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